«La deconstrucción moral del antihéroe Travis Bickle, en una obra maestra que aún desvela su fuerza con cada visionado»
En el panorama del cine americano de los años setenta, pocas películas han alcanzado el grado de inquietud, resonancia social y potencia visual como Taxi Driver. Bajo la dirección de Martin Scorsese y con un guion de Paul Schrader, la película retrata el descenso psicológico de un hombre marginado en un entorno urbano que se percibe como una cloaca moral. A lo largo de las décadas, ha ganado estatus de obra de culto y es considerada un punto de referencia del cine moderno, capaz de generar lecturas múltiples sobre alienación, violencia y redención.
Pero más allá del peso de su leyenda, Taxi Driver es una película técnicamente lograda y con una gestación cargada de sacrificios e intensidad creativa. En esta pieza periodística para amantes del cine clásico revisaremos sus datos técnicos, su trama, los detalles de su producción, curiosidades, reconocimientos y finalmente ofreceremos razones que la mantienen vigente y necesaria.
Trama
Primer acto (introducción y aislamiento).
Travis Bickle, exmarine veterano de la Guerra de Vietnam, sufre insomnio crónico. Decide trabajar como taxista nocturno en Nueva York para ocupar sus noches vacías. Su voz en off —a modo de diario interno— va relatando sus pensamientos sobre una ciudad que considera corrupta y degradada. Se siente desconectado de la sociedad, incapaz de establecer vínculos auténticos, obsesionado con la pureza moral y la limpieza social que la urbe no le ofrece.
En sus recorridos nocturnos, Travis se cruza con Betsy, una voluntaria en la campaña presidencial del senador Charles Palantine. Intenta acercarse a ella, pero fracasa cuando la invita a una película pornográfica, lo que la aleja definitivamente. Paralelamente, Travis observa el ambiente hostil de la ciudad: delincuencia, prostitución infantil y desesperanza. Su sensación de aislamiento se convierte en rabia.
Segundo acto (obsesión y violencia latente).
Travis conoce a Iris, una niña prostituta de 12 años explotada por un proxeneta llamado “Sport”. Convencido de que debe rescatarla, se entrena físicamente, compra armas y empieza a concebir una misión redentora. Llega a planear el asesinato del senador Palantine, creyendo que así encontrará un sentido a su vida, pero su intento fracasa. Desesperado, dirige su furia hacia el burdel donde trabaja Iris y ejecuta una sangrienta masacre en la que elimina a los proxenetas y resulta gravemente herido.
Tercer acto (consecuencias y ambigüedad).
La prensa lo convierte en héroe: el taxista que salvó a una niña de las calles. Iris vuelve con sus padres y Travis se recupera. En la escena final, vuelve a conducir su taxi y, casualmente, Betsy se convierte en su pasajera. Él la deja ir sin cobrarle, mientras ella lo observa por el retrovisor. El plano final sugiere que Travis no ha cambiado del todo, dejando abierta la duda sobre su redención o su posible recaída en la locura.
8'2
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