El 18 de junio de 1969 se estrenó en Los Ángeles Grupo Salvaje (The Wild Bunch), la obra maestra de Sam Peckinpah que transformó de manera irreversible el lenguaje del wéstern clásico. Desde su llegada a las pantallas, la película fue recibida con una mezcla de polémica y admiración por su violencia explícita, su innovador montaje y su mirada desencantada sobre el ocaso de los pistoleros tradicionales. Con el paso del tiempo, ese impacto inicial se consolidó como influencia directa en el cine moderno de acción y autor.
Protagonizada por William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan y Warren Oates, la cinta sitúa su historia en 1913, cuando el Viejo Oeste agoniza y la modernidad —representada por el ferrocarril, las ametralladoras y el orden institucional— deja sin espacio a los forajidos románticos. Peckinpah utiliza este contexto para explorar la lealtad, la violencia como forma de vida y la imposibilidad de redención, articulando un relato tan épico como profundamente nihilista.
Considerada hoy una de las cumbres del cine estadounidense, Grupo Salvaje destacó también por su revolucionaria puesta en escena: el uso de múltiples cámaras, la cámara lenta balística y un montaje fragmentado que intensifica cada estallido de violencia. Su influencia alcanza desde el spaghetti western tardío hasta el cine de acción contemporáneo, consolidándola como una obra clave para entender la evolución del género y el nacimiento del wéstern crepuscular.
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