Sed de Mal (título original Touch of Evil) tuvo su estreno con fecha exacta el 21 de mayo de 1958 (apertura en New York City). En la misma noche, el recién casado Mike Vargas (Charlton Heston) y su esposa Susan Vargas (Janet Leigh) cruzan la frontera cuando un coche estalla a pocos metros de ellos, convirtiendo la luna de miel en el prólogo de una investigación asfixiante.
Vargas, agente mexicano, se ve arrastrado al caso por la forma en que el capitán Hank Quinlan (Orson Welles) conduce la pesquisa: un veterano célebre por “resolver” crímenes con intuición infalible, pero rodeado de métodos turbios y lealtades incómodas. A su lado trabaja el sargento Pete Menzies (Joseph Calleia), testigo clave del choque entre procedimientos, jurisdicciones y un ambiente donde la corrupción parece parte del paisaje.
Mientras Vargas intenta mantener el control y proteger su nombre, la pareja queda en el punto de mira de fuerzas locales que se mueven entre el poder y la intimidación, con el delincuente Joe Grandi (Akim Tamiroff) como pieza imprevisible en la escalada. En ese laberinto moral aparece Tana (Marlene Dietrich), figura nocturna que aporta una calma extraña y una mirada cansada sobre lo que ocurre, mientras la investigación se vuelve cada vez más personal y peligrosa, sin dejar claro quién persigue a quién.
Compartir