Estrenada en 1961, La calumnia es una de las películas más valientes y contundentes del Hollywood clásico tardío. Dirigida por William Wyler, la cinta aborda de forma directa un tema que durante décadas fue tabú en la industria: el daño irreparable que puede causar una acusación falsa relacionada con la orientación sexual. En una época aún dominada por los restos del Código Hays, la película supuso un acto de firmeza moral y artística.
Protagonizada por Audrey Hepburn y Shirley MacLaine, La calumnia se aleja del melodrama convencional para ofrecer un relato sobrio, incómodo y profundamente humano. Lejos de buscar el escándalo, Wyler construye una tragedia íntima donde la verdadera protagonista es la mentira y sus devastadoras consecuencias sociales.
Datos técnicos de La calumnia (1961)
La película destaca no solo por su temática, sino por un sólido apartado técnico que refuerza su tono austero y realista.
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Título original: The Children’s Hour
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Título en español: La calumnia
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Año de estreno: 1961
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Fecha de estreno: 19 de diciembre de 1961
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País: Estados Unidos
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Duración: 108 minutos
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Género: Drama
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Director: William Wyler
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Guion: John Michael Hayes, basado en la obra teatral de Lillian Hellman
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Fotografía: Franz Planer (blanco y negro)
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Música: Alex North
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Productora: United Artists
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Reparto principal:
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Audrey Hepburn (Karen Wright)
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Shirley MacLaine (Martha Dobie)
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James Garner (Joe Cardin)
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Fay Bainter (Amelia Tilford)
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Miriam Hopkins (Lily Mortar)
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El uso del blanco y negro en plena era del color no fue casual: refuerza el clima de severidad moral y elimina cualquier distracción visual que suavice el conflicto central.
Trama
Karen Wright y Martha Dobie dirigen un prestigioso internado femenino con gran dedicación y vocación. Su reputación es intachable hasta que una alumna problemática, resentida por un castigo, decide vengarse con una mentira devastadora. La niña acusa a las profesoras de mantener una relación impropia, una insinuación que, sin pruebas, comienza a propagarse.
La calumnia se extiende rápidamente entre los padres, provocando la retirada masiva de alumnas y el aislamiento social de ambas mujeres. La comunidad, movida por el prejuicio y el miedo, prefiere creer el rumor antes que la verdad. La presión psicológica y económica va erosionando la relación entre Karen y Martha.
A medida que el cerco se cierra, la película se adentra en el terreno más doloroso: la duda interior, la culpa inducida y la soledad absoluta. El drama deja de ser solo social para convertirse en una tragedia personal, con un desenlace que golpea al espectador por su honestidad y crudeza emocional.
Producción y rodaje
La calumnia es en realidad un remake de una adaptación anterior de la misma obra teatral, también dirigida por William Wyler en 1936 bajo el título These Three. Aquella versión, condicionada por la censura, eliminó cualquier referencia explícita al tema central. En 1961, Wyler quiso reparar esa concesión y llevar a la pantalla la historia tal como Lillian Hellman la concibió.
El rodaje se desarrolló en un ambiente de gran seriedad y respeto por el material. Wyler, conocido por su exigencia, realizó numerosas tomas para alcanzar la interpretación emocionalmente exacta que buscaba. Hepburn y MacLaine aceptaron el proyecto conscientes de que podía afectar a su imagen pública, lo que añade un valor extra a su compromiso artístico.
La elección del blanco y negro y una puesta en escena sobria respondieron a la intención de evitar cualquier sensacionalismo. La película se apoya en los silencios, los encuadres cerrados y la progresiva pérdida de luz como reflejo visual del derrumbe moral que sufren las protagonistas.
Anécdotas y curiosidades
Audrey Hepburn consideró este papel como uno de los más difíciles de su carrera. Alejada de la imagen sofisticada y romántica que la había hecho famosa, su interpretación contenida fue vista por muchos críticos como una de las más maduras de su filmografía.
Shirley MacLaine, por su parte, defendió públicamente la importancia del mensaje de la película, afirmando años después que La calumnia fue uno de los trabajos de los que se sentía más orgullosa. Su monólogo final es considerado uno de los momentos más intensos del cine estadounidense de los años sesenta.
Lillian Hellman, autora de la obra original, participó activamente en la revisión del guion y quedó satisfecha con esta versión, que por fin respetaba el espíritu de su texto teatral. Para ella, la película supuso una reivindicación personal tras décadas de censura y tergiversación.
Premios y reconocimientos
Aunque La calumnia no obtuvo grandes premios en su estreno, sí recibió varias nominaciones relevantes y un notable reconocimiento crítico. Shirley MacLaine fue nominada al Globo de Oro por su interpretación, y la película destacó en listas de las mejores producciones dramáticas del año.
Con el paso del tiempo, su prestigio no ha dejado de crecer. Hoy es considerada una obra fundamental en la historia del cine por su tratamiento serio y respetuoso de un tema socialmente prohibido en su momento. Numerosos historiadores la señalan como una película adelantada a su tiempo.
En retrospectivas y ciclos de cine clásico, La calumnia suele figurar como ejemplo de cómo Hollywood empezó a romper sus propias barreras morales a comienzos de los años sesenta, anticipando cambios profundos en la industria.
Conclusión
La calumnia (1961) es un drama incómodo, sobrio y profundamente necesario. Su fuerza no reside en grandes giros argumentales, sino en la manera en que expone la fragilidad de la reputación y el poder destructivo del prejuicio. William Wyler firma una obra elegante y devastadora a partes iguales.
¿Por qué hay que ver La calumnia?
Porque sigue siendo dolorosamente actual. En un mundo donde los rumores y las acusaciones infundadas se propagan con rapidez, esta película recuerda que una mentira puede destruir vidas. Además, es una oportunidad única para disfrutar de dos interpretaciones magistrales del cine clásico.
7,8
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