«Ernst Lubitsch firma una de las comedias más modernas y audaces de los años 30»
Cuando Hollywood atravesaba los años previos al estricto Código Hays, las historias podían permitirse libertades temáticas que muy pronto serían censuradas. En ese clima artístico tan fértil nació Una mujer para dos, dirigida por Ernst Lubitsch en 1933, una comedia romántica que no solo desafió las convenciones sentimentales de la época, sino que lo hizo con una elegancia y un ingenio inconfundibles. La película propone un triángulo amoroso inusual, vibrante y provocador, donde la moral tradicional se tambalea ante el deseo, el arte y la convivencia.
Lubitsch, maestro absoluto de la insinuación, convirtió la historia en una pieza ligera pero cargada de significado. Lejos de caer en el melodrama, el realizador utiliza la comedia para explorar emociones adultas y relaciones emocionalmente complejas, todo envuelto en su célebre “toque Lubitsch”: puertas que se abren y se cierran, gestos cargados de doble sentido, silencios deliciosamente expresivos y diálogos afilados que invitan a la complicidad. Hoy, en pleno siglo XXI, la película continúa resultando sorprendentemente actual.
7'4
Compartir