«Tradición británica, entusiasmo americano y uno de los clásicos más entrañables del cine de los años 30»

Cuando Un yanqui en Oxford llegó a las pantallas en 1938, el cine vivía un momento de expansión global. Hollywood llevaba años exportando estrellas al resto del mundo, pero esta película cambió parcialmente la dirección del flujo: fue una gran producción realizada en los estudios británicos de MGM con un joven Robert Taylor encabezando un reparto que mezclaba talento americano y europeo. Este enfoque internacional, bastante inusual en aquel momento, contribuyó a que la película alcanzara un impacto cultural considerable.

La historia del joven estadounidense que aterriza en la sofisticada, estricta y tradicional Universidad de Oxford resultó irresistible para el público de la época. El contraste entre la espontaneidad americana y el refinamiento británico se convirtió en el verdadero corazón de la película. Ese juego entre mundos, sostenido sobre humor, romance y deporte, se adelantó incluso a las comedias de choque cultural que llegarían décadas después. Hoy, sigue siendo una obra luminosa y accesible, perfecta para amantes del cine clásico.