"Un wéstern de venganza y ambición en CinemaScope"

En Un pie en el infierno (One Foot in Hell), James B. Clark dirige un wéstern de posguerra civil con una temperatura moral poco habitual: aquí la ley no es un ideal, sino una herramienta, y la venganza no se declama… se administra. Producida por 20th Century Fox y rodada en color con formato panorámico CinemaScope, la película se mueve con soltura entre el drama de frontera, el retrato de una comunidad mezquina y el pulso seco del cine de pistoleros.

El gancho es doble: por un lado, Alan Ladd en un registro más áspero de lo que muchos esperan; por otro, un guion firmado por Aaron Spelling y Sydney Boehm que entiende el wéstern como un campo de batalla psicológico y social, no solo físico. A ello se suma una factura técnica muy sólida (música de Dominic Frontiere y fotografía de William C. Mellor) que aprovecha el ancho de pantalla para oponer rostros, calles y silencios como si fueran líneas de fuerza.

Trama

Al terminar la Guerra de Secesión, Mitch Barrett (Alan Ladd) abandona el Sur y cruza el país con su esposa embarazada buscando un comienzo limpio. El destino, sin embargo, lo deja varado en Blue Springs, un pueblo que presume de civilización pero donde la solidaridad tiene precio y la compasión se regatea. Ese primer choque con la indiferencia local marca a Mitch y fija su única brújula: cobrar la deuda, cueste lo que cueste.

Para acercarse a su objetivo, Mitch entiende que el poder real en un lugar así no está en las armas, sino en la placa. Cuando la posibilidad de entrar en la ley se abre, el pueblo se convierte en un tablero de intereses: un sheriff gastado, vecinos “respetables” con manos sucias, un forastero con otra lectura del bien y del mal (Don Murray) y figuras que orbitan entre el oportunismo y la supervivencia. A partir de ahí, la película despliega un juego de tensiones donde cada decisión tiene coste… y nadie sale intacto.

Anécdotas

  • Nació en televisión antes que en el cine. La historia procede del teleplay “The Last Man” emitido en Playhouse 90 (CBS) el 9 de enero de 1959; el episodio fue dirigido por John Frankenheimer y, según el AFI, fue el primer guion de Playhouse 90 vendido a un gran estudio para convertirse en largometraje.

  • Tuvo varios títulos provisionales. Durante su desarrollo circuló como The Last Man y Gunslinger (y también The Gunslingers).

  • El rodaje se frenó por una huelga real. La producción se detuvo por la huelga del Screen Actors Guild a partir del 7 de marzo de 1960 y se retomó en abril; durante el parón, Alan Ladd se lesionó una mano en su rancho, aunque pudo volver al trabajo al reanudarse el rodaje.

  • Fox apostó fuerte por ella. Se ha citado un presupuesto de 1.090.000 dólares, y Ladd habría negociado un porcentaje sobre beneficios.

  • Un “cierre de etapa” contractual. Para Don Murray, el filme supuso su última película dentro de su contrato con Twentieth Century-Fox.

  • Localización cinéfila: Iverson Movie Ranch. Investigaciones de archivo sobre escenarios del histórico Iverson Movie Ranch identifican un set/cabaña (“Late Gorge Cabin”) usado en la película, un detalle muy apreciado por quienes siguen el rastro físico del wéstern clásico.

Motivo final para verla

Porque ofrece un Alan Ladd inusualmente sombrío dentro de un wéstern panorámico que no romantiza la ley: la disecciona. Si te interesa el cine clásico cuando se atreve a ensuciar su mitología, Un pie en el infierno es una parada obligatoria.