Estrenada mundialmente el 18 de septiembre de 1957, Senderos de Gloria (Paths of Glory) se erige como una de las películas más contundentes y lúcidas jamás realizadas sobre el absurdo de la guerra. Dirigida por un joven pero ya brillante Stanley Kubrick y protagonizada por Kirk Douglas, la cinta adapta la novela homónima de Humphrey Cobb para ofrecer un retrato devastador del ejército francés durante la Primera Guerra Mundial. Su estreno en Estados Unidos llegaría meses después, el 25 de diciembre de 1957, consolidando rápidamente su prestigio crítico.
Considerada por historiadores y portales especializados como una de las cumbres del cine antibélico, la película destaca por su precisión formal, su uso magistral del blanco y negro y una puesta en escena que combina realismo físico con una profunda carga moral. Kubrick, que aún no había dirigido sus títulos más célebres, demostró aquí un dominio técnico inusual, especialmente en las secuencias de trincheras, rodadas con travellings que sumergen al espectador en el caos del frente.
Más allá de su impecable factura cinematográfica, Senderos de Gloria provocó una fuerte controversia política y militar tras su estreno. Su crítica frontal a la jerarquía castrense y a los consejos de guerra la llevó a ser censurada o prohibida durante años en varios países europeos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la obra ha sido reivindicada de forma unánime como un alegato humanista de primer orden y una referencia imprescindible dentro del cine clásico que aún hoy conserva intacta su fuerza emocional y su vigencia ética.
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