Dentro del cine clásico de Hollywood, pocas películas logran unir elegancia visual, tensión psicológica y una atmósfera claustrofóbica tan poderosa como Luz que agoniza (1944). George Cukor, maestro en explorar emociones humanas complejas, dirige un film inquietante en el que la inquietud doméstica se convierte en la verdadera villana. La película, ambientada en la Londres victoriana, sigue siendo una referencia esencial para los amantes del cine de suspense.
Además, Luz que agoniza logró captar un fenómeno emocional tan devastador que hoy dio nombre a un término psicológico real: el “gaslighting”, que describe la manipulación destinada a hacer que alguien dude de su cordura. Este impacto, sumado a la brillantez de sus interpretaciones y su atmósfera envolvente, ha hecho que el film se mantenga vigente casi ocho décadas después. Gaslight). En Hispanoamérica se le conoce como Luz de gas.
7'8
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