Estrenada en Estados Unidos el 27 de junio de 1952 (tras una apertura previa en Nueva York el 8 de mayo de 1952), Scaramouche es una de las grandes superproducciones de capa y espada del Hollywood clásico. La dirigió George Sidney para Metro-Goldwyn-Mayer, y su motor narrativo y carismático es Stewart Granger, que encarna a André Moreau: un héroe impulsado por la venganza que termina reinventándose entre política, máscara y escenario.

La película adapta la célebre novela de Rafael Sabatini y coloca el melodrama romántico en el epicentro de un país al borde de la Revolución Francesa. Junto a Stewart Granger, el reparto reúne a Eleanor Parker, Janet Leigh y Mel Ferrer, un triángulo de pasiones y rivalidades que eleva el relato por encima del simple “cine de aventuras”. En fichas de referencia como el AFI Catalog of Feature Films y IMDb, la cinta aparece descrita como swashbuckler de gran formato y con datos de estreno y producción especialmente bien documentados.

Pero si hay una razón por la que Scaramouche se sigue recomendando hoy en cualquier web de cine clásico, es su duelo final, citado una y otra vez como una de las secuencias de esgrima más memorables del género: un clímax sostenido, coreografiado con sentido del espacio y filmado como espectáculo puro. Turner Classic Movies detalla su complejidad (entrenamiento y planificación milimétrica), mientras que Encyclopaedia Britannica la sitúa entre los swashbucklers “definitivos” y destaca a Stewart Granger como gran baza interpretativa. Resultado: una aventura elegante, de ritmo clásico y artesanía de primer nivel, que sigue funcionando como cine-acontecimiento.