Niebla en el alma (Don’t Bother to Knock) se estrenó el 18 de julio de 1952 en su apertura en Nueva York. En el hotel McKinley, el piloto Jed Towers (Richard Widmark) intenta recomponerse tras el golpe sentimental de la cantante Lyn Lesley (Anne Bancroft), mientras en las plantas superiores se prepara una noche aparentemente rutinaria: el ascensorista Eddie Forbes (Elisha Cook Jr.) consigue que su sobrina Nell Forbes (Marilyn Monroe) trabaje como niñera.
Los padres Peter Jones (Jim Backus) y Ruth Jones (Lurene Tuttle) dejan a su hija Bunny Jones (Donna Corcoran) al cuidado de Nell en una suite, y el azar —una mirada desde una ventana, una llamada, un encuentro mínimo— conecta a Jed con esa joven de apariencia frágil. Lo que empieza como una curiosidad nocturna se convierte en atracción y, al mismo tiempo, en sospecha: Jed percibe señales contradictorias en Nell, como si la amabilidad conviviera con una inestabilidad difícil de nombrar.
A partir de ahí, la película se encierra en un suspense psicológico de “habitación de hotel”, donde cada decisión parece precipitar otra y la sensación de peligro crece sin necesidad de explicarlo todo. La historia se sostiene en ese triángulo de tensión entre Jed (Widmark), Nell (Monroe) y el entorno que intenta controlar Eddie (Cook Jr.), mientras Bunny (Corcoran) permanece como el centro vulnerable de la noche.
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