Estrenada en Estados Unidos el 29 de agosto de 1941, La Loba —título español de The Little Foxes— nos sitúa en el Sur estadounidense de principios del siglo XX, donde la respetabilidad es un barniz fino sobre ambiciones feroces. En el centro está Regina Giddens (Bette Davis), una mujer inteligente y calculadora que vive rodeada de hombres convencidos de que el poder les pertenece por derecho, y que decide jugar con sus mismas reglas cuando se abre ante la familia una oportunidad de negocio tan lucrativa como moralmente tóxica.
En esa partida, el matrimonio de Regina con Horace Giddens (Herbert Marshall) se convierte en un campo de batalla silencioso: dinero, orgullo y enfermedad tensan cada conversación, y cada gesto pesa más de lo que parece. Mientras tanto, los hermanos de Regina —Ben Hubbard (Charles Dingle) y Oscar Hubbard (Carl Benton Reid)— empujan el plan familiar con una mezcla de codicia y control, apoyados por Leo Hubbard (Dan Duryea), pieza inquieta de un engranaje donde las lealtades se compran y se venden.
La mirada más humana llega desde Alexandra “Zan” Giddens (Teresa Wright), hija de Regina, que asiste al derrumbe ético de su entorno mientras intenta decidir qué tipo de adulta quiere ser. A su alrededor orbitan figuras que revelan, sin necesidad de subrayados, el coste emocional de esa riqueza: Birdie Hubbard (Patricia Collinge), atrapada en un matrimonio asfixiante; David Hewitt (Richard Carlson), catalizador de conciencia y contraste; y Addie (Jessie Grayson), testigo lúcido de cómo la ambición, cuando manda, convierte la casa en una jaula.
Compartir