Tras las consecuencias de la rebelión, Gi-hun debe afrontar una situación especialmente difícil mientras los responsables de la competición preparan la siguiente prueba. Al mismo tiempo, No-eul pone en marcha un peligroso plan relacionado con uno de los jugadores. El nuevo juego divide a los participantes en dos grupos: unos reciben llaves para intentar encontrar una salida mientras los otros disponen de cuchillos y deben perseguirlos por un enorme laberinto.