Estrenada en 1952, Solo ante el peligro (High Noon) no es solo uno de los grandes westerns de la historia del cine, sino una obra que trascendió su género para convertirse en una poderosa alegoría moral y política. Dirigida con precisión milimétrica por Fred Zinnemann y protagonizada por un inolvidable Gary Cooper, la película redefinió la figura del héroe clásico al mostrarlo vulnerable, cansado y, sobre todo, abandonado por la comunidad a la que ha servido.

En una época en la que Hollywood vivía bajo la sombra del miedo, la censura ideológica y las listas negras, la película planteó una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando una sociedad elige mirar hacia otro lado ante la injusticia? Solo ante el peligro respondió con un relato tenso, sobrio y profundamente humano que sigue siendo tan vigente hoy como en su estreno.