Lon Chaney Jr.

Lon Chaney Jr.

Lugar de nacimiento: Oklahoma City, Oklahoma (Estados Unidos) Cumpleaños: 10 February 1906 Biografía:

Lon Chaney Jr. (nombre real Creighton Tull Chaney) nació el 10 de febrero de 1906 en Oklahoma City, Oklahoma (Estados Unidos), y acabó convirtiéndose en una de las caras más reconocibles del terror clásico de Hollywood. Hijo del mítico Lon Chaney (el “hombre de las mil caras”), pasó buena parte de su carrera lidiando con esa herencia, pero encontró su propio lugar en la historia al encarnar personajes marcados por el dolor, la soledad y la fatalidad. Su físico poderoso y su capacidad para transmitir vulnerabilidad —algo esencial en el terror y el melodrama— le permitieron destacar tanto en papeles monstruosos como en roles dramáticos de gran carga emocional.

Antes de quedar asociado para siempre a los “monstruos” de Universal, Chaney Jr. firmó una interpretación clave como Lennie Small en Of Mice and Men, conocida en España como La fuerza bruta (1939), una adaptación prestigiosa de la obra de John Steinbeck. Sin embargo, su consagración popular llegó con El hombre lobo (1941) —titulada también El lobo humano en México—, donde creó al atormentado Larry Talbot, uno de los iconos definitivos del cine fantástico. A partir de ahí encadenó títulos esenciales del terror de los 40 como El fantasma de Frankenstein (1942) y el gran cruce de monstruos Frankenstein y el hombre lobo (1943), que consolidaron su estatus dentro del panteón del horror clásico.

Su etapa en Universal se amplió además con la saga de Kharis, interpretando a la Momia en varias entregas muy populares de serie B: La tumba de la momia (1942), El fantasma de la momia (1944) y La maldición de la momia (1944), películas que reforzaron su imagen como el gran “monstruo humano” del estudio, capaz de inspirar miedo sin perder nunca el trasfondo trágico. Con el tiempo, su figura ha quedado asociada no solo a la máscara y el maquillaje, sino a una idea muy concreta del terror clásico: criaturas que asustan, sí, pero que también conmueven porque parecen cargar con una condena. Esa mezcla de potencia física y tristeza interior es, precisamente, la marca Lon Chaney Jr. que sigue brillando hoy en sus mejores películas.