Hay películas que no solo cuentan una historia: diseccionan una debilidad humana y la convierten en leyenda. El Tesoro de Sierra Madre es exactamente eso: un relato de aventuras con nervio de cine negro, donde la búsqueda de oro no es un sueño romántico, sino una trampa moral. Escrita y dirigida por John Huston a partir de la novela de B. Traven, la película pone el foco en cómo la miseria, el azar y la promesa de riqueza pueden deformar el carácter hasta hacerlo irreconocible.

Estrenada en Estados Unidos el 24 de enero de 1948, la cinta reúne a Humphrey Bogart en uno de sus trabajos más duros y despojados, acompañado por Walter Huston (padre del director) y Tim Holt, en una dinámica de camaradería que se va agrietando a medida que el oro deja de ser objetivo y se convierte en obsesión. Huston evita el heroísmo fácil y apuesta por una tensión progresiva, casi clínica: cuanto más cerca están del tesoro, más lejos quedan de sí mismos.

Su impacto fue inmediato y duradero. La película ganó tres premios Oscar (Dirección y Guion Adaptado para John Huston, y Actor de Reparto para Walter Huston), un hito histórico por premiar a padre e hijo por el mismo film, y desde entonces figura de forma recurrente entre las grandes cumbres del cine clásico estadounidense. Además, su prestigio se ha consolidado con el paso del tiempo por su realismo físico, su atmósfera áspera “al sur de la frontera” y su lectura universal: la aventura aquí no libera, desvela.