«La secuela perfecta de El padre de la novia que reafirmó a Spencer Tracy y Elizabeth Taylor como un dúo inolvidable del cine clásico»

Cuando El padre de la novia arrasó en 1950, Metro-Goldwyn-Mayer no tardó en aprobar una secuela que retomara la vida de la familia Banks, ahora enfrentada a un nuevo desafío: la llegada de un bebé. Así nació El padre es abuelo (Father’s Little Dividend), estrenada en 1951, una comedia que retoma el humor cotidiano, la calidez doméstica y la crítica social ligera que tanto cautivó al público de la época. Bajo la dirección de Vincente Minnelli, el film no solo igualó el encanto de su predecesor, sino que profundizó en la figura de Spencer Tracy como uno de los grandes intérpretes de personajes paternos en el Hollywood clásico.

La película se convirtió rápidamente en un éxito por su capacidad de conectar con una audiencia que vivía un fuerte auge demográfico —el famoso “baby boom”— y que se veía reflejada en los temores, alegrías y desbordes emocionales del protagonista. Lo que podría haber sido una simple secuela se transformó en un retrato generacional de la transición entre padres e hijos, con un tono suave pero muy eficaz. Y, por supuesto, la presencia de Elizabeth Taylor en pleno ascenso estelar aportó carisma, glamour y frescura a una historia sencilla pero memorable.

Hoy, El padre es abuelo sigue siendo un referente del cine familiar clásico, un ejemplo de cómo Hollywood supo convertir los conflictos domésticos en entretenimiento inteligente, emotivo y repleto de humanidad.