«Una joya de cine negro postguerra que mezcla suspense, culpa y relojes antiguos»

En la inmediata posguerra, el cine se llenó de sombras, sospechas y personajes atormentados. En ese contexto, El Extraño (título original The Stranger), dirigida y protagonizada por Orson Welles en 1946, se alza como uno de los grandes thrillers del cine negro clásico. La historia mezcla espionaje, identidad falsa y el eco de los crímenes nazis en una atmósfera de tensión constante.

Esta película, considerada una joya oculta del cine estadounidense, ofrece una mirada más contenida y convencional de Welles, pero igualmente cargada de su sello personal: los contrastes de luz, los planos profundos y la reflexión sobre la naturaleza del mal.

Trama

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, un investigador de la Comisión de Crímenes de Guerra de las Naciones Unidas, el señor Wilson, sigue la pista de un criminal nazi fugitivo. Su única esperanza es Konrad Meinike, antiguo compañero del fugitivo, quien puede conducirlo hasta él.

El criminal, Franz Kindler, se oculta bajo la identidad del respetable Profesor Charles Rankin, un maestro en una apacible localidad de Connecticut. Está a punto de casarse con Mary Longstreet, hija de un influyente juez. Sin embargo, la llegada del investigador al pueblo y el comportamiento sospechoso de Rankin desencadenan una serie de tensiones que pondrán en peligro su nueva vida.

La tensión crece hasta un clímax memorable: el enfrentamiento final en el campanario de la iglesia, donde Rankin encuentra su destino atrapado por la maquinaria del reloj que tanto le obsesionaba, símbolo de su propio tiempo agotado y de la inevitable justicia que lo alcanza.