En 1967, cuando Hollywood ya caminaba hacia una modernidad más cruda y explícita, El circo del crimen irrumpió como un thriller elegante y perverso que miraba al pasado sin renunciar al nervio del presente. La película, conocida internacionalmente como Berserk!, se apoyó en una ambientación tan sugerente como inquietante: un circo europeo donde los números espectaculares esconden una cadena de asesinatos brutales.

El gran reclamo fue Joan Crawford, una de las últimas grandes divas del Hollywood clásico, que aquí ofreció una interpretación cargada de ambigüedad y magnetismo. El circo del crimen se convirtió así en una curiosa mezcla de cine de terror psicológico, thriller criminal y melodrama tardío, muy representativa del tránsito entre dos épocas del cine estadounidense.


Datos técnicos

El circo del crimen es una producción británico-estadounidense que combina talento clásico con elementos propios del cine de explotación elegante de los años sesenta.

  • Título original: Berserk!

  • Título en español: El circo del crimen

  • Año: 1967

  • Fecha de estreno: octubre de 1967

  • País: Reino Unido / Estados Unidos

  • Duración: 96 minutos

  • Género: Thriller / Terror / Crimen

  • Dirección: Jim O'Connolly

  • Producción: Herman Cohen

  • Guion: Aben Kandel

  • Música: Don Banks

  • Fotografía: Douglas Slocombe

  • Reparto principal:

    • Joan Crawford como Monica Rivers

    • Ty Hardin como Frank Hawkins

    • Diana Dors como Matilda

    • Michael Gough como Anton

    • Kathleen Harrison como Olga

Estos datos sitúan la película en una posición singular: un reparto internacional y una factura técnica sólida al servicio de una historia inquietante y muy visual.


Trama

La historia se desarrolla en un circo itinerante dirigido por Monica Rivers, una empresaria dura y enigmática que mantiene el espectáculo en funcionamiento pese a las tensiones internas y los rumores de sabotaje. Desde el inicio, una serie de accidentes mortales durante los números circenses despiertan la sospecha de que alguien está asesinando a los artistas de forma deliberada.

Mientras la policía investiga, el circo continúa sus funciones, convirtiendo cada actuación en una amenaza potencial. La película juega con la idea de que cualquiera puede ser culpable: artistas resentidos, amantes despechados o incluso la propia directora del circo, cuya frialdad alimenta las sospechas.

A medida que la trama avanza, El circo del crimen profundiza en los celos, la ambición y el miedo. El suspense se construye con un ritmo constante, apoyado en la atmósfera opresiva del circo y en una revelación final que conecta todos los hilos del relato con un giro típicamente sesentero.


Producción y rodaje

La película fue producida por Herman Cohen, especialista en cine de terror y suspense de presupuesto medio, quien buscó aprovechar el atractivo comercial de Joan Crawford en sus últimos años como estrella. El proyecto se concibió específicamente para ella, con un personaje diseñado para explotar su imagen de mujer dominante y ambigua.

El rodaje se realizó principalmente en estudios británicos, con decorados que recreaban el mundo del circo de forma estilizada más que realista. Esta decisión permitió controlar la iluminación y potenciar el uso de sombras, algo fundamental para el tono inquietante del film.

Douglas Slocombe, veterano director de fotografía, aportó una textura visual que mezcla elegancia clásica y crudeza moderna. El contraste entre el brillo del espectáculo y la oscuridad de los asesinatos es uno de los grandes logros técnicos de la película.


Anécdotas y curiosidades

El circo del crimen fue una de las últimas películas protagonizadas por Joan Crawford y se estrenó apenas diez años antes de su muerte, lo que ha contribuido a su aura crepuscular. Su presencia en pantalla mantiene intacto el carisma que la convirtió en icono del Hollywood dorado.

La película generó controversia en su momento por la violencia explícita de algunas escenas, especialmente las muertes durante los números circenses. Para ciertos mercados se realizaron pequeños cortes, algo habitual en el cine de suspense de la época.

Diana Dors, conocida como la “Marilyn Monroe británica”, aporta un tono descarado y provocador que contrasta con la rigidez del personaje de Crawford. Su presencia añade una capa de ironía y decadencia que hoy resulta especialmente atractiva para los aficionados al cine clásico tardío.


Premios y reconocimientos

Aunque El circo del crimen no obtuvo grandes premios en su estreno, fue bien recibida en el circuito de cine de género. La crítica especializada destacó la interpretación de Joan Crawford como uno de los puntos fuertes del film.

Con el paso del tiempo, la película ha sido reivindicada como un ejemplo notable del thriller británico-estadounidense de los años sesenta. Su mezcla de terror psicológico y estética clásica la ha convertido en una obra de culto.

En retrospectiva, muchos historiadores del cine consideran este título como una pieza clave para entender la transición del star system clásico hacia un cine más provocador y menos complaciente.


Conclusión

El circo del crimen (1967) es una película fascinante por múltiples razones: su ambientación original, su atmósfera opresiva y, sobre todo, la presencia magnética de Joan Crawford en uno de sus últimos papeles protagonistas. Es cine de suspense con aroma clásico y alma moderna.

La cinta no solo ofrece entretenimiento, sino también un retrato simbólico del fin de una era en Hollywood. El circo, con su brillo artificial y su violencia oculta, funciona como metáfora perfecta de un mundo que se desmorona.

¿Por qué hay que verla?

Porque es una joya tardía del cine clásico, ideal para quienes buscan thrillers elegantes, interpretaciones icónicas y una historia que mantiene la tensión hasta el último minuto. Además, puedes ver El circo del crimen gratis online en nuestra web, una oportunidad perfecta para redescubrir este título imprescindible del cine de los años sesenta.