Estrenada el 10 de febrero de 1932, Casa Correccional (título original Hell's House) arranca con el joven Jimmy Mason (Junior Durkin), un chico impresionable que, tras una tragedia familiar, pasa a vivir con su tía Emma Clark (Emma Dunn) y su tío Henry Clark (Charley Grapewin). En esa casa conoce al carismático huésped Matt Kelly (Pat O'Brien), un “tipo importante” a ojos del muchacho… aunque su brillo esconde conexiones peligrosas.

Deslumbrado por el mundo adulto y buscando encajar, Jimmy se ve empujado a un error que lo coloca frente al sistema y lo arrastra a un reformatorio donde la disciplina roza la brutalidad. Allí entabla amistad con Shorty (Frank Coghlan Jr.), otro interno vulnerable, y comprende que sobrevivir depende tanto del carácter como de saber en quién confiar. Fuera, la figura de Peggy Gardner (Bette Davis) emerge como un posible puente entre el entorno criminal y una salida que no pase por traicionar sus principios.

La historia avanza como una carrera contra el tiempo: Jimmy intenta limpiar su nombre y, a la vez, abrir una grieta en el silencio que protege los abusos, mientras el reformatorio —bajo la autoridad del superintendente Thompson (James A. Marcus)— estrecha el cerco. En ese pulso, el periodista Frank Gebhardt (Morgan Wallace) se convierte en una pieza clave para que la verdad tenga alguna oportunidad de salir a la luz, sin que la película necesite revelar sus cartas demasiado pronto.