"Un culto clandestino tras las garras de la jungla"
En Tarzán y la Mujer Leopardo (1946), la etapa más “pulposa” del héroe selvático se tiñe de misterio y rituales nocturnos. Dirigida por Kurt Neumann y protagonizada por Johnny Weissmuller junto a Brenda Joyce (Jane) y Johnny Sheffield (Boy), la película mezcla aventura clásica con un punto de thriller exótico: ataques atribuidos a leopardos, caravanas en pánico y una amenaza que parece moverse con inteligencia humana.
Rodada en blanco y negro y con una duración compacta (en torno a 72 minutos), la cinta apuesta por el ritmo y por una imaginería muy reconocible: capas de piel, sombras en la selva y ceremonias secretas. Además, se filmó en localizaciones de California como el Los Angeles County Arboretum and Botanic Garden, un “doble” hollywoodiense de África que hoy es parte del encanto para el espectador amante del cine de estudio.
Trama
En la región del Zambezi, los viajeros aparecen muertos y todo apunta a una oleada de ataques de leopardos. Las autoridades, desbordadas, piden ayuda a Tarzán. Pero él no tarda en sospechar que la selva —por peligrosa que sea— no explica del todo lo que está ocurriendo: hay patrones, silencios y señales que huelen más a conspiración que a simple depredación.
Mientras Tarzán, Jane y Boy intentan proteger su hogar y a quienes cruzan la zona, aparece un niño aparentemente perdido, Kimba, cuya llegada complica el tablero. A su alrededor se intuye una organización soterrada: un grupo que utiliza el miedo como arma y que se ampara en símbolos, disfraces y supersticiones para dominar. Tarzán tendrá que separar lo animal de lo humano y seguir el rastro correcto antes de que la violencia escale.
Anécdotas
- Título provisional distinto: durante el desarrollo se manejó como título de trabajo “Tarzan and the Leopard Men”.
- No adapta la novela homónima “de verdad”: aunque el nombre lo sugiera, la película no guarda relación argumental con la novela de Edgar Rice Burroughs Tarzan and the Leopard Men (publicada en 1935).
- Producción y financiación: el productor Sol Lesser habría financiado la película con un préstamo de 950.000 dólares según registros archivísticos citados por el AFI.
- “Refuerzos” prestados: para el rodaje se menciona el préstamo del unit manager Clem Beauchamp (desde RKO) y del director artístico Lewis Creber (desde 20th Century-Fox).
- El look de los “Hombres Leopardo”: el film explota una idea muy visual: pieles a modo de capucha/capa y garras metálicas como arma, un diseño que se queda en la memoria.
- Entrenamiento animal acreditado: en los créditos/relación de equipo figura una leopard trainer (Olga Celeste), detalle revelador de la logística “de circo” que a menudo sostenía estas producciones.
Motivo final para verla
Porque es Tarzán en modo misterio: una aventura breve y directa que combina acción, atmósfera de serie B elegante y una imaginería (culto, disfraces, garras) que representa como pocas el entretenimiento de estudio de los años 40.
6
Compartir