"El último rugido de Weissmuller en un paraíso de agua y misterio"
En Tarzán y las sirenas el mito del “Rey de la Selva” se desplaza hacia un territorio más acuático que selvático, con una puesta en escena marcada por la costa, las inmersiones y una sensación constante de exotismo. Dirigida por Robert Florey y protagonizada por Johnny Weissmuller y Brenda Joyce, la película combina aventura clásica, intriga “tribal” y un punto de fantasía popular que gira alrededor de una figura legendaria: una supuesta sirena.
Estrenada en 1948, tiene además un valor “de capítulo final”: fue la última ocasión en la que Weissmuller interpretó a Tarzán en el cine. Rodada en México —con localizaciones en Acapulco y trabajo de estudio en los Churubusco, cerca de Ciudad de México— el film presume de escenas subacuáticas y paisajes costeros que le dan una personalidad propia dentro del ciclo.
Trama
Tarzán y Jane viven relativamente cerca de la costa cuando empiezan a circular rumores inquietantes: en el agua se ha visto algo imposible, una “sirena”. Lo que parece una fantasía local pronto se cruza con una realidad más peligrosa: robos de perlas, tensiones en la comunidad y la presencia de personajes interesados en manipular el miedo y la superstición para controlar a los demás.
Mientras Tarzán intenta proteger a quienes no pueden defenderse, el conflicto se adensa entre ceremonias, amenazas y una red de intereses que se aprovecha del mito para ocultar sus verdaderas intenciones. La historia avanza como una aventura de rescate y confrontación moral, con el héroe navegando (literalmente) entre el engaño, el peligro físico y la necesidad de desenmascarar a quienes comercian con el temor.
Anecdotario
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El adiós de una era: fue la última película de Tarzán protagonizada por Johnny Weissmuller (la número doce con él).
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Tarzán en México: parte importante del rodaje se realizó en Acapulco, y la producción también trabajó en los Estudios Churubusco (entonces una gran infraestructura cinematográfica).
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Sin “Boy”: es la primera película de Tarzán desde 1939 en la que no aparece el personaje de Boy (aquí se justifica su ausencia).
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Leyenda de rodaje (discutida): ha circulado durante décadas el rumor de un accidente mortal relacionado con una escena de salto/clavado; varias fuentes lo recogen como alegación y señalan que no hay consenso definitivo sobre lo ocurrido.
Motivo final para verla
Porque es una rareza dentro del Tarzán clásico: el “último Weissmuller” en una aventura costera con fuerte presencia de acción subacuática y escenarios mexicanos, un cierre con sabor distinto para la encarnación más icónica del personaje.
5'5
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