Wolfgang Reitherman
Lugar de nacimiento: Múnich, Alemania Cumpleaños: 26 June 1909 Biografía:Wolfgang “Woolie” Reitherman nació el 26 de junio de 1909 en Múnich (Alemania) y se convirtió en una de las figuras clave del estudio Disney durante la era dorada de la animación. Emigrado a Estados Unidos siendo niño, entró en Disney a comienzos de los años 30 y acabó formando parte del célebre grupo de veteranos animadores conocido como los “Nueve Ancianos”. Además de animador y supervisor de secuencias en clásicos fundamentales, Reitherman dio el salto a la dirección con un estilo muy reconocible: ritmo ágil, sentido del espectáculo, gags visuales bien calibrados y una forma directa de contar historias que buscaba mantener al público siempre “dentro” de la acción.
Como director (o codirector, según el crédito de cada título), su nombre queda asociado a varios de los largometrajes más populares del canon Disney. Entre sus películas más importantes —en títulos en español— destacan 101 dálmatas (1961), Merlín el encantador (1963), El libro de la selva (1967), Los Aristogatos (1970) y Robin Hood (1973), obras que marcaron la transición del estudio tras la muerte de Walt Disney y ayudaron a definir el “tono” de la Disney de finales de los 60 y los 70. A finales de esa década también figura en la dirección de Las aventuras de Winnie the Pooh (1977) y Los rescatadores (1977), participando en una etapa donde el estudio buscaba equilibrar tradición, limitaciones de producción y un nuevo tipo de comedia y aventura más moderna.
Reitherman fue, en esencia, el gran “hombre de continuidad” de Disney: alguien capaz de mantener viva la identidad del estudio en un periodo delicado y, al mismo tiempo, empujar sus historias hacia un cine más dinámico y accesible. Su huella se nota en el montaje rápido, la claridad narrativa y el protagonismo del movimiento (especialmente en persecuciones y escenas de acción), pero también en la calidez de los personajes secundarios y en la musicalidad de muchas secuencias. Falleció el 22 de mayo de 1985 en Burbank, California (Estados Unidos), dejando una filmografía que, décadas después, sigue siendo una puerta de entrada perfecta al cine de animación clásico: títulos populares, muy re-visionables y con una artesanía que explica por qué Disney consolidó su mito generación tras generación.