Ward Bond
Lugar de nacimiento: Benkelman (Nebraska, Estados Unidos) Cumpleaños: 09 April 1903 Biografía:Ward Bond (nombre completo Wardell Edwin Bond) nació el 9 de abril de 1903 en Benkelman (Nebraska, Estados Unidos), en el corazón de una América rural que, décadas después, él ayudaría a mitificar en la gran pantalla con su presencia inconfundible: corpulento, directo, con voz grave y un aire de autoridad natural. Fue uno de los grandes actores de carácter del Hollywood clásico, capaz de dotar de verdad a personajes secundarios —sheriffs, soldados, granjeros, policías o capataces— y de “anclar” las historias con una humanidad áspera y reconocible. Con una carrera enorme en cine (más de doscientas películas) y un tramo final muy popular en televisión, se convirtió en un rostro familiar para varias generaciones.
Su nombre queda especialmente ligado a los grandes títulos del clasicismo americano y, muy en particular, a la órbita de John Ford. Entre sus películas más importantes (en títulos en español) figuran La diligencia (1939), piedra angular del western moderno; Las uvas de la ira (1940), una de las grandes miradas sociales del cine estadounidense; ¡Qué verde era mi valle! (1941), drama de memoria y comunidad; y Pasión de los fuertes (1946), donde participa en la recreación mítica de Tombstone. También aparece en clásicos universales ajenos al western como ¡Qué bello es vivir! (1946), y en el noir emblemático El halcón maltés (1941), demostrando que su presencia funcionaba igual de bien en la calle nocturna que a caballo en la frontera.
Donde Ward Bond alcanza estatus de “pieza imprescindible” es en el cine de Ford: formó parte de su célebre “compañía” de actores recurrentes y colaboró con él durante años, reforzando esa sensación de mundo coherente que tienen los films fordianos. Un ejemplo tardío y memorable es Centauros del desierto (1956), uno de los westerns más influyentes de la historia, donde Bond vuelve a aportar solidez y carácter a un relato ya de por sí legendario. Esa combinación —versatilidad para moverse por géneros y, a la vez, identidad tan marcada que elevaba cualquier reparto— explica por qué su figura sigue siendo tan citada cuando se habla del Hollywood clásico: quizá no encabezaba los carteles, pero muchas veces era el actor que hacía que todo “sonara” real. Bond falleció el 5 de noviembre de 1960 en Dallas (Texas).