Tom Helmore
Lugar de nacimiento: Londres, Inglaterra Cumpleaños: 04 January 1904 Biografía:Tom Helmore nació en Londres (Inglaterra) el 4 de enero de 1904. Actor británico de perfil clásico y elegante, desarrolló una carrera amplia entre el cine y la televisión, con especial visibilidad en el Hollywood de los años cincuenta y sesenta. Su presencia en pantalla solía asociarse a personajes de posición social definida —hombres de negocios, diplomáticos o figuras de autoridad—, un registro que encajaba muy bien con los thrillers y dramas sofisticados de la época.
Dentro de su filmografía, su papel más recordado para el público cinéfilo es el de Gavin Elster en “Vértigo (De entre los muertos)” (1958), dirigida por Alfred Hitchcock, pieza esencial del canon del cine clásico. A esa etapa de madurez pertenecen también títulos muy difundidos en español como “Mi desconfiada esposa” (1957), comedia sofisticada de estudio; “El tiempo en sus manos” (1960) —conocida en algunos mercados como “La máquina del tiempo”—, referente de la ciencia ficción clásica; y “Tempestad sobre Washington” (1962), drama político de gran reparto. Entre sus trabajos previos destaca asimismo “El agente secreto” (1936), otra conexión directa con el universo hitchcockiano, que ilustra la continuidad de su carrera a lo largo de varias décadas.
Helmore no fue una “estrella” en el sentido publicitario del término, pero sí un secundario de lujo: intérprete fiable, de dicción precisa y presencia distinguida, que aportaba credibilidad inmediata a tramas de intriga, melodrama o comedia adulta. Ese tipo de actor —clave en el engranaje del cine de estudio— contribuye a explicar por qué muchas películas de la era dorada conservan hoy su solidez narrativa: los papeles de soporte estaban sostenidos por profesionales capaces de elevar una escena con pocos gestos. Tom Helmore falleció el 12 de septiembre de 1995 en Longboat Key (Florida, Estados Unidos), cerrando una trayectoria que sigue apareciendo, con justicia, en la conversación cinéfila cada vez que se revisitan los grandes títulos del clasicismo.