Sessue Hayakawa

Sessue Hayakawa

Lugar de nacimiento: Nanaura (hoy parte de Minamibōsō), prefectura de Chiba, Japón Cumpleaños: Biografía:

Sessue Hayakawa (nombre real Kintarō Hayakawa) nació el 10 de junio de 1886 en Nanaura (hoy parte de Minamibōsō), prefectura de Chiba, Japón. Fue una figura decisiva del cine mudo: en una época en la que Hollywood relegaba a los intérpretes asiáticos a papeles secundarios, él se convirtió en estrella internacional y uno de los primeros grandes “ídolos” masculinos del cine. Su fotogenia, su contención interpretativa y su presencia sofisticada lo hicieron famoso tanto en Estados Unidos como en Europa, aunque esa misma fama convivió con los límites y estereotipos raciales del sistema de estudios.

Su consagración llegó muy pronto con La marca del fuego (1915), el melodrama que lo catapultó al estrellato y marcó un antes y un después en su carrera. Antes ya había llamado la atención con títulos como El tifón (1914) y La ira de los dioses (1914), y en el periodo silente firmó una de sus obras más recordadas: El pintor de dragones (1919), un film clave para entender su búsqueda de papeles más matizados y su deseo de controlar su propia imagen en pantalla. En los años 30, ya en el cine sonoro, participó en producciones destacadas como La hija del dragón (1931), donde su presencia vuelve a ser esencial dentro del imaginario “oriental” de Hollywood, esta vez con un tono más abiertamente pulp y pre-Code.

Tras trabajar durante años fuera del foco hollywoodiense, regresó con fuerza en la posguerra y dejó un último gran tramo de carrera con títulos muy populares: El puente sobre el río Kwai (1957), donde interpretó al coronel Saito y obtuvo una nominación al Óscar como actor de reparto (su reconocimiento más célebre); y Los robinsones de los mares del Sur (1960), clásico de aventuras en el que encarna al jefe pirata Kuala. Su trayectoria, de la cima del estrellato mudo al prestigio tardío en el cine de los 50 y 60, hoy se considera una historia fundamental para comprender tanto la evolución del cine clásico como las barreras —y las excepciones— que enfrentaron los actores asiáticos en la industria.