Sam Peckinpah
Lugar de nacimiento: Fresno, California (EE. UU.) Cumpleaños: 21 February 1925 Biografía:Sam Peckinpah (David Samuel Peckinpah) nació el 21 de febrero de 1925 en Fresno, California (EE. UU.) y se convirtió en una de las voces más personales —y polémicas— del Hollywood de los años 60 y 70. Su cine, marcado por un romanticismo áspero y una mirada desencantada sobre la violencia, retrata a menudo a hombres fuera de lugar, atrapados entre códigos morales que se desmoronan y un mundo que ya no encaja con ellos. Con su montaje fragmentado, su famoso uso de la cámara lenta y su manera de mostrar las consecuencias físicas y emocionales de la violencia, Peckinpah redefinió el western crepuscular y dejó huella en el thriller y el cine bélico.
Entre sus películas más importantes (títulos en español) destacan Duelo en la alta sierra (1962), que anticipa su gran tema: el final de una época y la dignidad de los perdedores; Mayor Dundee (1965), ambiciosa y turbulenta, donde ya asoma su gusto por los personajes al límite; y, sobre todo, Grupo salvaje (1969), una obra capital que cambió para siempre la forma de filmar la acción en el western. A ese núcleo esencial se suman Perros de paja (1971), thriller rural de enorme tensión y controversia; La huida (1972), su incursión más popular en el cine criminal; Pat Garrett y Billy el Niño (1973), western elegíaco convertido en mito por su tono crepuscular; y Quiero la cabeza de Alfredo García (1974), quizá su película más amarga y personal, venerada con los años por su radicalidad.
Su filmografía también incluye títulos que completan el retrato de un autor imprevisible: Junior Bonner (1972), sorprendentemente contenida y melancólica; La cruz de hierro (1977), una visión áspera y desmitificadora de la guerra; y Convoy (1978), donde su mirada se desplaza a la carretera y la cultura popular. Más allá de etiquetas, Peckinpah es clave porque filmó la violencia no como espectáculo limpio, sino como tragedia y desgaste: en sus mejores películas siempre hay una despedida, una lealtad rota o un gesto de humanidad a contraluz. Esa mezcla de lirismo y brutalidad —tan incómoda como hipnótica— explica por qué sigue siendo un director imprescindible para entender la evolución del cine moderno.