Ray Walston
Lugar de nacimiento: Laurel, Mississippi (EE. UU.) Cumpleaños: 02 November 1914 Biografía:Ray Walston (nombre real Herman Ray Walston) fue un actor estadounidense de enorme versatilidad, capaz de pasar del musical de Broadway al cine de autor y de ahí a la televisión popular sin perder personalidad. Nació el 2 de noviembre de 1914 en Laurel, Mississippi (EE. UU.), y desarrolló una carrera larguísima que se extendió desde los años 40 hasta prácticamente el final del siglo XX. A lo largo de su vida se convirtió en un “secundario de lujo” con presencia inolvidable: un intérprete que, con pocas escenas, podía definir el tono de una película o adueñarse de un episodio televisivo con su mezcla de ironía, humanidad y precisión cómica.
En cine, Walston dejó títulos esenciales —citados aquí con títulos en español— que muestran la amplitud de su registro. Brilló en el musical Al sur del Pacífico (1958) y en Malditos yanquis (1958), donde llevó a la pantalla uno de sus papeles más celebrados. Su filmografía incluye clásicos absolutos como El apartamento (1960), una de las cumbres de la comedia amarga del Hollywood clásico, y también joyas más ácidas como Bésame, tonto (1964). En décadas posteriores siguió apareciendo en películas muy recordadas por el gran público, como La leyenda de la ciudad sin nombre (1969), El golpe (1973), Popeye (1980), Aquel excitante curso (1982; también conocida en Hispanoamérica como Picardías estudiantiles) y De ratones y hombres (1992), confirmando que su carrera no fue un destello puntual, sino una trayectoria sólida y constante.
Su fama masiva llegó especialmente por televisión gracias a su papel protagonista en la serie Mi marciano favorito (1963–1966), donde su carisma terminó siendo una marca generacional. Ya en los años 90, otra audiencia lo redescubrió como el juez Henry Bone en Cerca de pasiones (Picket Fences), un trabajo que consolidó su prestigio tardío. Walston falleció el 1 de enero de 2001 en Beverly Hills, California, dejando el perfil perfecto del gran actor clásico: alguien que quizá no siempre fue el nombre principal del cartel, pero que elevaba cualquier proyecto con oficio, presencia y una rara capacidad para resultar memorable.