Murray Hamilton

Murray Hamilton

Lugar de nacimiento: Washington, Carolina del Norte, Estados Unidos Cumpleaños: 24 March 1923 Biografía:

Murray Hamilton (Washington, Carolina del Norte, 24 de marzo de 1923 – Washington, Carolina del Norte, 1 de septiembre de 1986) fue uno de esos actores de carácter que sostienen el Hollywood clásico desde la segunda línea: rostro reconocible, dicción precisa y una habilidad especial para componer figuras de autoridad —a menudo respetables por fuera y cuestionables por dentro— sin necesidad de grandes gestos. Formado en el teatro y muy activo también en televisión, trabajó de manera constante desde los años cuarenta hasta mediados de los ochenta, alternando cine, escena y series en una carrera larga y fiable, de esas que el público identifica al instante aunque no siempre recuerde el nombre.

En cine dejó huella en varios títulos mayores (en títulos en español): Anatomía de un asesinato (1959), El buscavidas (1961), El graduado (1967) y, sobre todo, Tiburón (1975), donde dio vida al inolvidable alcalde que antepone la economía local a la prudencia; un personaje que se convirtió en símbolo cultural y que Hamilton retomó en Tiburón 2 (1978). A esa lista de imprescindibles se suma Tal como éramos (1973), donde aporta su habitual presencia de “hombre del sistema”, y el terror setentero Terror en Amityville (1979), ampliando su registro hacia lo inquietante sin perder su elegancia interpretativa.

Su valor, precisamente, está en esa cualidad de “actor bisagra”: el que hace creíble el mundo que rodea a las estrellas. En Tiburón su alcalde no es un villano de caricatura, sino un político perfectamente plausible; en El buscavidas o Anatomía de un asesinato, su presencia refuerza la textura social y moral de historias donde el conflicto no es solo lo que ocurre, sino lo que la gente decide callar. Si quieres redescubrirlo más allá del fenómeno Spielberg, la mejor ruta es ir de los dramas judiciales y el cine adulto de los 50–60 a los grandes éxitos de los 70: allí se entiende por qué Murray Hamilton fue durante décadas un secundario de lujo, capaz de elevar cualquier escena con un par de frases y una mirada exacta.