Mary Murphy

Mary Murphy

Lugar de nacimiento: Washington, D.C, Estados Unidos Cumpleaños: 26 January 1931 Biografía:

Mary Murphy (Washington, D. C., 26 de enero de 1931 – Beverly Hills, 4 de mayo de 2011) fue una actriz estadounidense que encarnó como pocas el arquetipo de joven luminosa atrapada en mundos duros, una cualidad que la hizo muy valiosa en el Hollywood de los años 50. Tras crecer en parte en Ohio y trasladarse a California en su adolescencia, entró en la industria a comienzos de la década y pronto llamó la atención por una mezcla de naturalidad, vulnerabilidad y carácter: no era la “ingenia” frágil sin más, sino una presencia capaz de sostener escenas de tensión o de romanticismo sin perder verdad. Su carrera se movió con soltura entre el cine y la televisión, con una filmografía que, aunque no siempre fue protagonista absoluta, dejó títulos muy recordados en el cine clásico.

Su gran tarjeta de presentación llegó con Salvaje (1953), donde comparte pantalla con Marlon Brando en uno de los dramas generacionales más emblemáticos del periodo, y a partir de ahí se consolidó en géneros populares. En el frente bélico apareció en Misión temeraria (1954); en el western figuró en Sitting Bull, casta de guerreros (1954) y en Un hombre solo (1955); y en el thriller/noir dejó huella en Horas desesperadas (1955). También se la recuerda por el terror con sabor de espectáculo de época El mago asesino (1954), donde su personaje aporta el ancla emocional frente al delirio del protagonista, y por el cine negro británico Intimidad con un extraño (1956), un título particularmente interesante por su atmósfera y su tono más sombrío.

Con el paso de los años, Mary Murphy fue concentrando su trabajo en televisión, medio en el que se convirtió en un rostro frecuente durante los 60 y principios de los 70, manteniendo una presencia sólida aunque más esporádica en cine. Aun así, su retorno a la gran pantalla en El rey del rodeo (1972) (con Steve McQueen) funciona como un cierre elegante: una participación que conecta su época dorada con el nuevo cine estadounidense que estaba llegando. Vista hoy, su trayectoria permite seguir un mapa muy claro del gusto popular de los cincuenta —rebeldía juvenil, guerra, western, noir y terror— a través de una actriz que supo aportar humanidad y matices incluso en papeles secundarios, y por eso merece ser redescubierta más allá de una sola película.