Hoagy Carmichael
Lugar de nacimiento: Bloomington, Indiana (Estados Unidos) Cumpleaños: Biografía:Hoagy Carmichael (nombre completo Hoagland Howard Carmichael) nació el 22 de noviembre de 1899 en Bloomington, Indiana (Estados Unidos). Fue una figura irrepetible del siglo XX: compositor, pianista, cantante y, además, un actor secundario de lujo en la edad dorada de Hollywood. Aunque su fama mundial se consolidó por canciones que se convirtieron en estándares populares y de jazz, el cine lo aprovechó por algo muy concreto: su presencia natural ante la cámara y ese aire de músico que parece estar “viviendo” la escena más que interpretándola, aportando verdad y calidez incluso en pocos minutos.
En pantalla se le recuerda sobre todo por Tener y no tener (1944), donde aparece como el pianista Cricket, pieza esencial del ambiente del film y de su identidad musical; es una de esas interpretaciones que fijan un tipo de personaje para siempre: el amigo con talento, irónico y leal, que comenta la vida desde el teclado. Dos años después participó en El sueño eterno (1946), otro gran título del cine clásico en el que su presencia funciona como un guiño musical dentro de un universo de sombras y diálogo afilado. Ese mismo 1946 intervino también en Los mejores años de nuestra vida (1946), con un papel breve pero muy humano, y aparece asociado a una de las atmósferas más cálidas de la película: la del refugio cotidiano, el lugar donde los personajes pueden respirar.
Su filmografía como actor incluye además títulos muy apreciados por los amantes del Hollywood clásico: en el western Tierra generosa (1946) aporta canciones y un tono popular que contrasta con los conflictos del relato, y en el drama musical El trompetista (1950) interpreta a “Smoke”, el pianista y amigo que acompaña al protagonista en los momentos decisivos, reforzando el vínculo entre música y narrativa. En conjunto, sus “películas más importantes” no dependen de papeles protagonistas, sino de algo más difícil: Carmichael es el tipo de intérprete que eleva escenas, define ambientes y deja huella sin imponerse, convirtiéndose en una firma reconocible del cine clásico cada vez que aparece.