Gary Merrill

Gary Merrill

Lugar de nacimiento: Hartford, Connecticut (Estados Unidos) Cumpleaños: 02 August 1915 Biografía:

Gary Merrill fue un actor estadounidense de sólida carrera en cine y televisión, recordado por su voz grave y su presencia elegante en papeles de autoridad, militares o moralmente ambiguos. Nació el 2 de agosto de 1915 en Hartford, Connecticut (Estados Unidos), y antes de consolidarse en Hollywood pasó por el teatro y el mundo radiofónico. Su salto a la primera línea llegó en la posguerra, cuando el cine negro y el drama psicológico buscaban intérpretes capaces de transmitir tensión sin necesidad de grandes gestos: Merrill encajaba a la perfección en ese registro sobrio, contenido y, a la vez, intensamente humano.

Entre sus películas más importantes (en títulos en español) sobresale Eva al desnudo (1950), donde interpretó a Bill Sampson en el célebre retrato del veneno en los camerinos; el film se convirtió en un clásico inmediato y sigue siendo su crédito más popular. En ese mismo periodo firmó otra de sus actuaciones más destacadas en Almas en la hoguera (1949), drama bélico fundamental del Hollywood de posguerra, y participó en el potente noir Al borde del peligro (1950), una de esas historias urbanas donde la fatalidad parece escrita en cada esquina. También dejó huella en el cine de guerra y acción con Luchas submarinas (1951), que reforzó su imagen de hombre curtido y disciplinado.

Su filmografía de los años cincuenta incluye títulos muy apreciados por los aficionados al suspense y al melodrama oscuro, como Veneno para tus labios (1951), donde compartió protagonismo con Bette Davis (con quien se casó tras coincidir en Eva al desnudo), y el drama coral Llama un desconocido (1952), que lo mostró en un registro más emocional. Más allá de los grandes titulares, Merrill fue un “actor de prestigio” dentro del sistema de estudios: quizá no siempre encabezó carteles, pero elevaba cualquier reparto con su dicción, su aplomo y esa cualidad tan clásica de parecer fiable… incluso cuando el guion insinuaba lo contrario.